lunes, 25 de mayo de 2015

Algo Interesante: Moscú, mi primera experiencia rusa (I)

Panorámica de la Plaza Roja de Moscú. Foto realizada por EMCYMS

Hola amigos Cielisuelistas, hoy os voy a narrar mi primera experiencia en Rusia, que fue nada más y nada menos que en Moscú. ¿Por qué me decidí a ir allí? Es una larga historia que voy a intentar resumir en pocas líneas. El 18 de marzo de 2.003 el Real Madrid jugó allí contra el Lokomotiv, y fue agasajado por un grupo de seguidores merengues, la Peña de Rusia, en la puerta del hotel donde estaban alojados. En TVE sacaron la noticia, y se vio a esos seguidores, totalmente rodeados de nieve, y que no tenían ni idea de español, cantando perfectamente el Himno del Real Madrid. Eso me hizo mucha gracia y me dio mucho orgullo y, como al día siguiente fue noticia en el Diario AS y facilitaron la dirección de su página web, yo les escribí un mensaje de felicitación, y al poco tiempo, recibí contestación de Darina, su Presidenta, la única del grupo que hablaba un poquito en nuestro idioma, y continuamos el contacto vía correo electrónico.



Foto cedida por Peña de Rusia para EMCYMS
Meses después, vinieron a Madrid dos miembros de la Peña y estuve con ellos tomando unas cervezas en las puertas del Santiago Bernabéu. Ahí es donde aprendí mis primeras palabras en ruso: <<Старый Мельник хорошее пиво>>, o sea, “Stari Melnik la mejor cerveza” (era el anuncio de una cerveza de Moscú). Ellos, Zoca y Madrigal, sus nicks del chat de la web, pues hasta años después no conocí sus nombres, Alexey y Anton, me instaron a devolverles la visita, y así hice en julio de 2.004. Fui dos días a Moscú, tres a San Petersburgo, donde había otro miembro de la Peña que hablaba español, actualmente mi querido amigo Andrey, y luego otro día más en Moscú. Y así comenzó mi aventura...


Manolo, Zoca y Madrigal. Foto realizada por EMCYMS
Salí a las 23.50 de Madrid-Barajas en el “famoso”, para los rusos, vuelo 300 de Aeroflot (siempre era el mismo), y llegué a la capital rusa muy temprano, como a las 5.30. Mientras atravesaba los largos pasillos del aeropuerto Sheremetievo hacia el control de aduanas, mi miedo iba aumentando. Yo no sé si serían los nervios o qué, pero yo no veía ningún cartel en inglés, sólo letras cirílicas por todas partes. Llego al control, entrego mis papeles y… el policía de 2 x 2 metros (extraño, pues allí los polis normales suelen ser de estatura media y más bien delgaduchos) con la cabeza rapada y cara de perdonavidas me dice algo en perfecto… ruso. Le digo en mi mal inglés, que no entiendo, y se le pone más cara de cabreo todavía, me da el pasaporte y los papeles y me manda para atrás. Lo primero que se me vino a la cabeza fue una cárcel, unos grilletes, Siberia, mucha nieve y mucho mucho frío jajajajajaja. Menos mal que la persona que iba detrás de mí era un ejecutivo español experto en los viajes a Moscú que, al ver mi cara de espanto, me dijo que me faltaba el registro de entrada y salida, que te facilitan en el avión, pero yo no lo cogí porque no sabía nada, así que vi que estaban en un mostrador, y lo rellené.

Mi primer visado a Rusia. Foto realizada por EMCYMS
Una vez pasado el control, sigo viendo letreros en cirílico, y con la tensión, el sueño y el miedo, me paro, miro los carteles y me pongo a pensar: a ver Manolo, tu nivel de inglés es muy malo, no sabes ruso… no los vas a entender… no te van a entender… ¿qué narices haces tú aquí?. Pero nada, de perdidos al río, me armé de valor y puse mi concentración al 200%, cambié mi chip al idioma inglés y allá que fui. Busqué la salida, y vi por donde salía todo el mundo que, cuando se abría la puerta, había gente esperando. Atravesé las cristaleras y… sólo pude decir en voz alta… ¡AHORA SÍ QUE ME VOY!... ¿Por qué? Allí estaban Zoca y Madrigal, con otros dos amigos esperando, y con dos carteles… Uno con mi foto en grande, donde ponía “WANTED, REWARD ONE BOTTLE OF STARI MELNIK”, o sea, “Se busca. Recompensa una botella de Stari Melnik”… Y en el otro cartel, un escudo del equipo de fútbol Osasuna tachado y “cabeza” abajo, y una frase, en español, que cantaban los Ultras Sur el día que ellos estuvieron en Madrid, “Todos a una, puta Osasuna”. ¡Me moría de vergüenza!.

Los carteles con los que me recibieron mis amigos rusos
Foto realizada por EMCYMS
Después de los saludos y presentaciones protocolarias, me ayudaron con mi maletón gigante, que yo creo que, aunque con ruedas, si llegan a saber lo que pesaba, no hacen ni intención de tocarlo. Nos dirigimos a una parada de маршрутки (marshrutki) o “taxis de ruta”, que son furgonetas de 12 plazas que hacen el papel de mini autobuses o taxis colectivos, muy típicas de los países de la antigua Unión Soviética. Fuimos desde el aeropuerto que está en las afueras, a la primera estación de metro de Moscú, Речной Вокзал (Rechnoi Vokzal). Como era hora punta, estaba hasta los topes. Quien tenga metro en su ciudad, sabe lo que es eso, pero multiplicado por tres, porque en Rusia el metro es el transporte preferido por los habitantes. Pero no hubo problemas, “mis guardaespaldas” se ocuparon de abrir un hueco entre la multitud y pudimos entrar tranquilamente en el vagón.

Metro de Moscú. Foto realizada por EMCYMS

El Metro de Moscú, como todos habréis oído, es impresionantemente bonito, y sorprendentemente profundo. Pero lo curioso es que solo hay un tramo de escaleras mecánicas, distribuido en tres sentidos, uno de subida, uno de bajada, y uno que está libre por si se estropea algunos de los otros dos. Eso sí, es larguiiiiiiiiiiiiiiiiisimo, eterno, infinito… Por lo menos de unos 200 metros. Se tarda más o menos unos 5 minutos o más en bajar o subir, como para unas prisas jajajaja. Lo que me hizo mucha gracia fue el “duro” trabajo de la señora que hay al final del tramo, vigilándolo por… yo qué sé… el caso es que no quita ojo a las escaleras, mirando hacia arriba fijamente, hierática, casi sin pestañear. Y por supuesto, con la típica cara de soviético cabreado de las películas y que los europeos creemos que tienen todos los rusos, aunque ni mucho menos; haberlos hailos, como las meigas, pero en general, con la gente con la que yo he tratado en Rusia, son bastante amables y alegres.


Vidriera en una de las estaciones del metro de Moscú.
Foto realizada por EMCYMS
Bueno, una vez llegado al fondo de la escalera, te encuentras con la estación, bonita de verdad. Están decoradas con preciosos mosaicos, gárgolas, lámparas impresionantes, y algunas tienen hasta coloridas vidrieras e incluso pequeñas estatuas. El régimen comunista pensaba que el pueblo, que es quien mayoritariamente toma el metro, debía disfrutar de los mismos lujos que habían tenido los zares y la aristocracia, y por eso construyeron las estaciones con detalles lujosos. La verdad que merece la pena el viaje sólo por hacer una ruta por las estaciones más bonitas, porque son como museos que no te cansas de visitar.

Nos apeamos en la estación Театральная (Teatralnaya) que está al lado de la Plaza Roja (Красная Площад), el centro neurálgico de Moscú. Es sin duda uno de los lugares más impresionantes en los que yo he estado; realmente ESPECTACULAR. Ese famoso día en que llegué, eran como las 7.00 de la mañana, y estaba completamente desierta, lo que realzaba aún más su imponente aspecto y grandiosidad. Pero no pudimos detenernos mucho tiempo allí porque mis amigos tenían que ir a trabajar, excepto Alexey, y debíamos ir a registrarme al hotel, que gracias a Dios, o a Lenin en este caso, estaba a unos cien metros de allí. Eso sí, pude observar la puerta de entrada, de dos arcos, que comunica el Museo Estatal de Historia con el Museo Otechestvennoy Voini 1812 Goda. Los dos tienen el mismo tipo de construcción a base de ladrillo, pintados de color rojo logicamente, coronado con dos torres que terminan en pináculos de color blanco, así como todas las molduras y remates, que les hace un bonito contraste que embellece aún más su estructura.
Museo Estatal de Historia, situado delante de la Plaza Roja de Moscú. A la izda. los arcos de entrada a la plaza.
Foto realizada por EMCYMS

Plaza Roja de Moscú. Foto realizada por EMCYMS

Un vez traspasados los arcos, a la izquierda, nos encontramos con una pequeña capilla, muy bonita, llamada Catedral (¿?¿?¿?) de Kazan.  Eso sí, cuando giras un poco la vista a la derecha, te encuentras con el esplendor y magnificencia de la Plaza Roja, grande, amplia, gigante, enorme, bonita, preciosa, esplendorosa… No se acaban los adjetivos para calificarla. A la izquierda nos encontramos con el edificio GUM, un centro comercial construido a principios del siglo XVIII, para albergar los numerosos puestos de mercancías que ocupaban la plaza anteriormente. Durante el mandato de Stalin, fue sede de las oficinas de su Primer Plan Quinquenal, y luego pasó a ser el mausoleo de su esposa fallecida, Nadezhda. En 1.953 volvió a su origen comercial, hasta el momento actual en que se ha convertido en un Centro Comercial de lujo, de gran belleza, tanto exterior como interior. No te puedes ir de aquí sin visitarlo.

Centro Comercial GUM. Foto realizada por EMCYMS

Interior del Centro Comercial GUM. Foto realizada por EMCYMS

En el centro mismo de la plaza, se yergue majestuosa la bellísima Catedral de San Basilio (Храм Василия Блаженного), símbolo inequívoco de Moscú, aunque no es ni la principal catedral de Moscú ni el centro de la religión ortodoxa, como se podía pensar, pues en ambos casos es la Catedral del Cristo Redentor, de la que hablaré en próximos post. Esta catedral fue construida en tiempos del zar Ivan el Terrible entre 1.555 y 1.561 por Yakovlev, a quién el zar dejó ciego para que no volviese a construir otra catedral que la superara en belleza. En 1.588, el zar Fiodor Ioannovich mandó agregar una capilla al lado, sobre la tumba de San Basilio el Bendito, de la cual toma su nombre. Se trata de una construcción curiosa, a base de ocho pequeñas iglesias, adosadas y rodeando a una iglesia central, todas con pilares propios, pero con una base en común. Lo característico de esta catedral son sus cúpulas, todas en forma de bulbo, excepto la central, que es en forma de cono, coronada por una pequeña cúpula final también en forma de bulbo. Su interior se asemeja bastante a las típicas iglesias ortodoxas, con paredes repletas de iconos y una decoración muy colorida, aunque no destaca por ser una de las más bonitas. Lo que sí resulta realmente espectacular es su exterior, como he dicho, con cúpulas en forma de bulbo, pero con distinta estructura y altura cada una de ellas, que confieren al edificio una belleza incomparable.

Catedral de San Basilio. Foto realizada por EMCYMS

En el exterior, junto a la catedral, nos encontramos con el monumento a los héroes del Período Tumultuoso, el mercader de Nizhny Novgorod, Kuzmá Minin, y el príncipe Dmitri Pozharsky, quienes reunieron entre el pueblo, las tropas suficientes para expulsar del Kremlin a los invasores polacos en 1.611. Es de reseñar que una estatua, exactamente igual a esta, la pude ver también en mi viaje a Nizhny Novgorod, del que os hablaré en próximos post.

Mausoleo de Lenin. Foto realizada por EMCYMS

Bueno, siguiendo con la Plaza Roja, en visión de 360º, a la derecha, nos encontramos con el Mausoleo donde se conserva la momia de Lenin, muy visitada sobre todo por los rusos de provincias, y a la que yo, desde un principio, me negué a entrar porque, según me han comentado, no se puede fotografiar, lógicamente, y además, hay que verla de pasada, sin poder detenerte y, la verdad, para ver el cadáver de un asesino momificado, al que casi no te dejan ver, no me merecía la pena. Detrás del Mausoleo, se halla, inescrutable, vigilante y poderosa, la muralla roja del Kremlin, con sus almenas y sus torres, una de ellas, la Torre Spasskaya, predominante sobre las demás, tiene incrustado el reloj por el que los moscovitas celebran el Новый Год (Año Nuevo), es su “Puerta del Sol” particular. Esta es sin duda la más importante de todo el recinto que analizaré al detalle en próximos post.

Torre Spasskaya, en la muralla del Kremlin. Foto realizada por EMCYMS

Después de esta interminable pero preciosa parada, mis amigos y yo seguimos camino del hotel, situado a escasos 100 metros, el Hotel Rossiya, actualmente un solar, pues fue demolido en marzo de 2.006 y hay una “eterna” promesa de las autoridades que allí va a ser construido otro, pero por una ley que prohíbe construir al lado de la Plaza Roja sigue ahí, abandonado, el descampado rodeado de vallas. Era un hotel gigante, construido en 1.964, de estilo soviético, de aire rancio, vetusto y militar, con 3.200 habitaciones, muy pequeñas y muy viejas, pero esto os lo contaré en mi post de dentro de 10 dias, pues ahora no quiero aburriros con más historias. El día 4 de junio volveré con una 2ª parte de “Moscú, mi primera experiencia rusa”. Os espero. 


Manolo G. Sanahuja

7 comentarios:

  1. Teresa Puyuelo-Bara25 de mayo de 2015, 13:13

    Mi primer viaje por el mundo casualmente también fue Rusia, con guía en Moscu y San Petersburgo. Todo programado, pero coíncidiendo con tus explicaciones, salvo que tus amigos *guardaespaldas* eramos nuestros compañeros. Al llegar en aeropuerto de Moscu, ufff los policías tras la ventanilla, muy grises, con esa enorme gorra y sin sonrisa posible te da por preguntarte ¿ qué hago yo aquí ? y eso que iba de turismo. Todo precioso, todo programado, las catedrales e iglesias una maravilla, lo mismo que los museos , la comida buena, en Moscu todo al pie de la letra según programación; en San Petersburgo es otra cosa, cuando yo fui la gente no era tan seria ni el aeropuerto tan tétrico como el moscovita, en fin fue un viaje muy bonito en que sentí que jamas sería así, sus monumentos, sus edificios, sus hoteles, sus vidas, sus trueques al canto de la carretera, sus coches, sus buses, su tren de Moscu a San Petersburgo, que justo de espacio, en los compartimentos de cuatro íbamos dos, menos mal por que aun asi era muy estrecho y los w que odisea. jejjeje. En fin que cuando miro y recuerdo mi estancia por aquellos lares viene a mi memoria la época de los zares y de verdad ahí te puedes meter en su pasada historia tranquilamente y volver cada vez que ya no encuentras salida a tus *explicaciones*en sueños. Ha sido una historia muy muy dura la de los rusos, por ello su mirada es impenetrable, digo yo!!

    Teresa Puyuelo-Bara

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  2. Gracias por tu comentario Teresa, pero he de comentarte algo muy importante sobre los rusos. Sabes que he ido allí 12 veces y los conozco bien, y tengo muchísimos amigos y amigas, y la gente, no es tan antipática ni tan seria como nos cuentan en las pelis, aunque los hay, lo que sucede es que son un poco herméticos, pero a la mínima, en cuanto te conocen, son gente encantadora, servicial y amable, e incluso muy divertida en algunos casos, y sin beber vodka, que tiene más mérito. Y por cierto, sí se bebe vodka, pero no tanto como pensamos en España, y lo suelen hacer las clases muy muy pobres en la calle, pero no es norma general, ni mucho menos.

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    1. Totalmente de acuerdo. Y seguro que su estomago tiene más aguante que otros europeos, lo digo por el vodka. En los países del Este supongo será por el frío...Aunque no tiene que ser por ello. Saludos y esperando tu segunda entrega por tierras rusas.

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  3. Jaaajaaajaa menuda historia amigo!!! Desde luego fue toda una aventura y sin duda una experiencia para no olvidar jamás, me ha encantado como nos presentas esta ciudad casi desconocida para muchos de nosotros.Eres un gran narrador y me encanta leerte, deseando ver más historias y anécdotas, jeejee un bsazo
    Bajoelsombrerodesusan

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    1. Susanita, pues este es sólo el primer episodio de Moscú. Todavía casi no he llegado ni al hotel, o sea, que mira lo que te queda ;-) Muchas gracias por tus piropos. Un besazo

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  4. que pasada, yo he ido en dos ocasiones a Moscú y la verdad que no deja de sorprenderme.

    un beso!
    blogbaobab.com

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    1. Si Bea, es una pasada. Conoces San Petersburgo?. A mi me encanta. Despues de Moscú fiu alli, por lo que en dos o tres episodias, hablare sobre Piter (como la llaman los rusos)

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