jueves, 14 de mayo de 2015

Algo Interesante: El Protocolo en la mesa

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Bienvenidos de nuevo a Entre Mi Cielo Y Mi Suelo. En el post de hoy contamos, una vez más, con la colaboración de Sandra Hernanz, nuestra experta en protocolo, que nos enseña, de una forma amena y sencilla, unas pequeñas reglas que debemos adoptar para adecuar nuestro comportamiento, y las normas que debemos tener en cuenta, para poner la mesa, cuando tenemos invitados a cenar o comer en casa, o por el contrario, cuando somos nosotros los convidados a casa de alguien. Os dejo en buenas manos.



 (Manolo G. Sanahuja)

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Hola amigos. De nuevo estoy aquí para explicaros algunos secretos que debemos saber si queremos comportarnos de forma correcta a la hora de sentarnos a una mesa, y no volver a cometer errores. Aunque no lo pensemos, comer es un arte, pero un arte que puede y debe ser entrenado. Nadie nacemos conociendo cuál es la colocación de los cubiertos en una mesa, su uso o cómo debe desenvolverse durante una comida o cena, ya que no estamos hablando únicamente del acto de comer en sí, por el hecho o necesidad de alimentarnos, sino que esto va "más allá", es un acto social y como tal, lleva consigo un protocolo que, aunque flexible, pues depende de la ocasión, el lugar y los comensales, requiere de ciertas normas “educativas”, que debemos que cumplir.


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Así empezaremos por cómo comportarnos o dicho de otra forma, la diplomacia a seguir en la mesa. Al hablar, usaremos un tono de voz bajo y bien modulado y, muy importante, no debemos centrarnos en el tan cansino "yo, mi, me, conmigo", pues hay gente que sólo comenta cosas de su vida, su trabajo y sus muchísimas experiencias, dejando claro que tendrá unas cualidades fantásticas que demostrar, pero sobre todo, muy poca educación. Trataremos de evitar temas espinosos o que puedan generar incomodidad en algún comensal, como la política, la religión o el fútbol. Debemos intentar no quejarnos por todo en una conversación mientras comemos, pues el resto de interlocutores no son nuestros psicólogos. Evitaremos asimismo las bromas pesadas y debemos tener en cuenta que no podemos olvidarnos de sonreír, dar las gracias y pedir las cosas por favor, pues es algo que no nos cuesta ningún trabajo y los demás asistentes nos lo agradecerán. Huelga decir que al móvil, nadie le invitó nunca a la mesa, con lo que queda muy feo que esté presente.

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Pero entremos en materia con la mesa. Siempre estará preparada antes de que lleguen los invitados. Debemos tener en cuenta la iluminación de la sala, con el fin de que no haya personas casi a oscuras y otras que parezca que están en rueda de prensa con tanta luz. El mantel trataremos que haga juego con la vajilla y la decoración del salón, evitando recargarla mucho de cosas. La cubertería debería ser clásica, el cuchillo se colocará a la derecha del plato con el filo hacia dentro, la cuchara a la derecha del cuchillo con la concavidad hacia arriba y el tenedor a la izquierda del plato con las puntas hacia arriba. Se colocarán a unos tres o cuatro centímetros del plato y se procurará que se cambien para cada servicio. En el caso de los cubiertos para el postre se pondrán en la cabecera o parte superior del plato una cucharita, un pequeño tenedor y un cuchillo. Se situarán entre los platos y las copas, la cucharilla y el cuchillo con el mango hacia la derecha y el tenedor con el mango hacia la izquierda. 

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Cabe destacar la presencia de algunas herramientas para comer ciertos productos especiales, como las tenazas que se usarán para romper las partes más duras del marisco y poder comer el resto con las manos, excepción permitida, o un ganchito para los caracoles, etc. Como caso especial y puesto que últimamente se ha hecho muy habitual comer sushi, explicaremos que se come con palillos, los cuales se colocerán encima de una pieza cerámica diseñada para ellos (hashioki), y que una vez se haya terminado de comer se situarán encima del cuenco que contiene la salsa de soja, para indicar que hemos terminado.
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En cuanto a las copas, para que sean más fáciles de servir se pueden agrupar y que sean más o menos todas del mismo tamaño o bien ponerlas en fila de izquierda a derecha empezando con el agua, que es la más grande, y la copa de cava se situará por detrás del resto. El vino se sirve preferiblemente en su botella, a no ser que su calidad sea tal que sea preferible servirlo decantado, actividad que se realizará en privado y no delante de todos los comensales. El pan se colocará en un platito a nuestra izquierda, y se irá partiendo y cogiendo en trocitos que nos vayamos a comer. La servilleta nos la pondremos en el regazo, sin aspavientos, cuando estén ya todos sentados. Hay que tener en cuenta una regla básica clara –servilleta-beber-servilleta- es decir siempre nos limpiaremos antes de beber y después de haberlo hecho.

A la hora de servir, se hará siempre por la derecha, tanto las bebidas como las comidas, a no ser que sean fuentes u otro tipo de servicios que se hará por la izquierda. Debemos dejar un espacio vital necesario para que los invitados no coman unos sobre otros. Los platos pueden estar ya colocados aunque los más puristas dirán que hay que ir poniéndolos según se vayan a usar, y los cubiertos se dispondrán de fuera hacia dentro y los de postre, como he comentado anteriormente, en la cabecera del plato.
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Se servirá primero a los invitados y nadie empezará a comer hasta que el último esté servido; por supuesto, según sea el evento, porque si es una cena de 300 personas y esperamos a que el último haya sido servido, el primero comerá frío, por lo que comenzaremos una vez que los comensales de alrededor hayan sido servidos. Si tuviéramos que rechazar algo se debe hacer con delicadeza y cortesía. A la hora de sentarnos, nos sentaremos donde nos hayan asignado, sin discutirlo. Dejaremos muy claro que con la mano sólo se comen aquellos alimentos que ya no se pueden seguir comiendo con los cubiertos, pero por lo general, siempre se comerá con ellos.

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Sabremos que la velada ha concluido cuando el anfitrión deje sobre la mesa su servilleta, por lo que nosotros dejaremos la nuestra, un poco arrugada y en el lado derecho. Cuando se acabe de comer, los cubiertos se dejarán dentro del plato en dirección a nosotros, síntoma inequívoco de que hemos terminado. No debemos levantarnos de la mesa hasta que lo haga el anfitrión y en caso de necesidad, deberemos excusarnos previamente. Una vez terminado el ágape, y tras disfrutar de una agradable conversación, la visita se irá, pues hay algunos que no se sabe si quieren quedarse a vivir en casa del anfitrión. A la hora de irse se acompañará a los invitados hasta la puerta y se esperará en la misma, de pie, hasta que los visitantes se hayan marchado.

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Así pues con estos pequeños consejos a tener en cuenta podremos disfrutar de inolvidables veladas y ser tanto el invitado como el  anfitrión  perfectos, sabiendo cómo actuar ante todo tipo de situaciones.


Sandra Hernanz

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