jueves, 4 de junio de 2015

Algo interesante... Moscú, mi primera experiencia rusa (II)

Hola amigos Cielisuelistas, regresamos a mi querida Rusia, para seguir enseñándoos mi primera experiencia en Moscú. En el anterior post nos quedamos en la llegada al hotel, situado a escasos 100 metros de la Plaza Roja, el Hotel Rossiya, actualmente un solar, que como ya os comenté, fue demolido en marzo de 2.006 y, por unas disputas políticas, no se ponen de acuerdo en si construir otro o no. Os decía que era un hotel gigante, construido en 1.964, y que era por entonces el hotel más grande del mundo. Era de estilo soviético, o sea, grandes moles de hormigón y cemento, para albergar a cuanta más gente mejor, y así tenerla controlada. Si recordáis, tenía 3.200 habitaciones, muy pequeñas y muy viejas, que ahora os voy a relatar.

Única foto que tengo desde la puerta del Hotel. Al fondo, la Plaza roja, a la derecha, calle Varvarka.
Foto realizada por EMCYMS

Cuando llegué al hotel, con mis cuatro amigos rusos, ellos se pusieron a debatir quién subiría conmigo a la habitación para ayudarme, pues la entrada estaba prohibida para los visitantes de los clientes. Cuando decidieron que, lógicamente subirían mi dos “más” amigos, Zoca y Madrigal, fueron a… no sé donde, cerca del hotel, supongo que una comisaria o algo así, a solicitar unos pases que les permitieran acceder al edificio, pues ya digo, estaba vetado. Tardaron poco, como 5 minutos, y entonces ya entramos al hotel. Me encontré con un salón muy grande, diáfano, pobremente decorado, aunque con alguna feísima lámpara de araña dorada y cristalitos alrededor, y con un mostrador central dispuesto circularmente, que era la recepción, y dónde te hacían el registro y te comprobaban los documentos. Con mirada enigmática y casi acusadora, la recepcionista, vestida con uniforme, creo recordar que de policía, aunque no lo puedo asegurar, tomó mi pasaporte y mis datos, y me dijo algo en ruso, que gracias a la traducción al inglés de mis amigos, apenas pude entender, pero no hubo problema porque Madrigal, se hizo dueño de la situación, y habló en mi nombre en todo momento, y explicó que ellos eran mis amigos.

Foto realizada por EMCYMS

Seguidamente, nos dirigimos a los ascensores, sólo 6, tres por cada lado, en un hotel tan inmenso. Allí, había dos policías, que intimidatoriamente te pedían la tarjeta que me habían dado en la recepción, y a mis amigos sus pases, los cuales leyeron con mucho detenimiento y cara de pocos amigos. Y nos dieron el ok, con un severo y seco «хорошо» (bien), y nos permitieron llamar al ascensor, eso sí, sin apartar un momento sus amenazantes miradas de nuestra nuca. Subimos al… no recuerdo que piso era, y al salir del ascensor, otro control, esta vez un mujer policía, oronda, bastante seca y con cara cabreada y antipática, nos volvió a solicitar nuestros documentos, y tras revisarlos, también con todo detalle, nos señaló un laaaaaaargo pasillo, totalmente enmoquetado, con paredes empapeladas con dibujos y cenefas típicas de los años 60, con unas cien mil doscientas noventa y tres habitaciones (número aleatorio que seguro se acerca al real… jajajja) Todo a lo largo, estaba separado en secciones con puertas de cristal, tras la cuales había otra pequeña recepción donde había que presentar de nuevo los documentos. Uffffff la infernal burocracia soviética que continuaba por entonces en ciertos edificios y estamentos.

Vista del Kremlin desde el Puente del Patriarca. Foto realizada por EMCYMS
Después de pasar una recepción-control más, y atravesar otra puerta de cristal, esta vez sin miradas acusadoras ni recriminatorias, llegamos por fin a la habitación. Mi decepción fue inmensa, pues era pequeña, vetustamente decorada, con los infames empapelados sesenteros, una cama realmente mínima, encajonada en una especie de marco de madera que, si te sentabas sobre el colchón, te dejabas todo el tablero señalado en el muslo. Nunca vi nada igual. Y del baño, casi mejor no hablar. Sanitarios de cuando “nuestro” señor Roca hizo la comunión; cañerías vistas de plomo y pintadas del mismo color verde clarito que las paredes, aunque con bastante más suciedad, por cierto; unos grifos metálicos del año de la tos, de esos que eran como estrellas de 6 brazos, terminados en bola, apretados como si fueran a llevárselos, y aún así, dejaban escapar un pequeño reguerito de agua que teñía de amarillo ocre el lavabo, y sin indicar cuál era el agua fría o caliente, pues eso se sabía cuando lo tocabas, si no te quemabas, era la fría, pero si te abrasabas, y después de acordarte de toda la familia de Stalin, Lenín, Troski y la madre que pario a todos los revolucionarios de 1.917, te dabas cuenta que era el agua caliente. Luego la bañera, antigua, descascarillada, color se supone que blanco, con una raya grande a la altura de cada grifo, de color amarillo óxido, y por supuesto, sin cortinas. Vamos, el jacuzzi que todos hemos soñado alguna vez.

Algunas de las iglesias de la calle Varvarka. Foto realizada por EMCYMS
Me di una ducha rápida, no sin cierto “asquete” y me llevaron a pasear, cerca del hotel. Ya en la calle, justamente delante, y subiendo unas escaleras, pues la entrada del Rossiya estaba en una hondonada, como un piso -1, está la calle Varvarka (Варварка Улица), quizás la más antigua de Moscú, bastante pequeña, pero con la particularidad de que alberga, todas juntas y en fila india, numerosas minúsculas iglesias, que son representación de todas las que había en la zona, y que fueron destruidas para albergar en sus terrenos el Rossiya. Entre ellas podemos destacar la iglesia neoclásica de Santa Bárbara; al lado un edificio llamado la Corte Inglesa, antigua embajada inglesa; la iglesia de San Máximo; un campanario que perteneció al Monasterio Iznamenski, y formaba parte del Palacio de los Romanov, donde se guardaba como reliquia, un icono de La Señal de la Santísima Virgen pintado en el siglo XVI en Novgorod, y la primera Biblia impresa en Moscú; y por último nos encontramos la Iglesia de San Jorge, de 1.617. Ya digo, calle pequeña, pero muy bonita y curiosa.

Calle Varvarka. Foto realizada por EMCYMS
Varvarka Ulitsa desemboca en la Старая Площадь (Plaza Vieja) donde está la estación de metro de Китай Город (Ciudad China), y donde empieza el barrio del mismo nombre. Allí, nos sentamos en una terraza, que estaba vacía y, por fin, me tomé, aunque eran como las 9 de la mañana, mis dos primeras cervezas Старый Мелник, de las que tanto había oído hablar. La verdad, nunca será una de mis cervezas favoritas, pues donde esté una Mahou bien fresquita, que se quiten todas las birras y пива del mundo, pues en Rusia, como en muchos otros países, beben cerveza “del tiempo”, bueno, cerveza y todo lo demás… ¡es asqueroso tomarse un Cocacola caliente!. Allí se unieron a nosotros otros dos miembros de la Peña de Rusia, y tras un rato contestando al interrogatorio sobre Madrid, el Real Madrid y España, partimos dando un rodeo hacia la Plaza Roja, aunque no entramos en ella, pues habíamos quedado en el km. 0 de Moscú, que está justo delante, con otra persona, que me había encargado unas compras en la tienda del Real Madrid. Este chico, muy extraño, y que ahora no recuerdo su nombre, y que creo que falleció el pasado año, por el detalle de haberle llevado los encargos, me regaló una caja que contenía una colección de cajitas de cerillas, con varias iglesias ortodoxas estampadas, una preciosidad.

Cúpulas de la Iglesia de San Jorge, en calle Varvarka. Foto realizada por EMCYMS
Finalmente, como casi todos tenían que ir a trabajar, sólo quedamos este chico, Zoca y yo. Hice muchas fotos de la Plaza Roja, el exterior del Kremlin (pues no visité el interior hasta mi tercer viaje), y varios lugares más. Luego nos dirigimos a la Catedral del Cristo Salvador, bordeando el río Moskova. Al poco llegamos a la Catedral, impresionante, de mármol blanco y remates y cúpulas en dorado. Tiene la cúpula más alta del mundo de las iglesias ortodoxas. El interior está lujosamente decorado con preciosos retablos y mosaicos de esplendoroso colorido. Las paredes están revestidas con innumerables piedras de varios tipos y tonalidades, como labradorita, con reflejos morados, cuarcita de color rojo oscuro, y mármoles blancos, rojos, negros y verdes de distintos orígenes, que hacen de este templo un maravilloso espectáculo para la vista.

Catedral del Cristo Salvador (Redentor). Foto realizada por EMCYMS
Fue mandada construir en 1.812 por el Zar Alejandro I, para conmemorar la victoria sobre las tropas francesas de Napoleón, pero no se puso la primera piedra hasta 1.817, aunque no se empezó a construir hasta 1.825, pero se tuvieron que detener las obras, por la inestabilidad del terreno, pues el subsuelo es atravesado por varios riachuelos. No se iniciaron las obras hasta 1.839, en que se colocó una segunda “primera” piedra, y por fin se consagró en 1.883, con motivo de la coronación del Zar Alejandro III. En 1.931, la iglesia fue dinamitada por Stalin, como otros 2.200 monumentos más en Moscú, para construir en sus cimientos el Palacio de los Sóviets, que según los planos, iba a ser el edificio más grande del mundo, pero debido a las inundaciones del río Moskova, y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, se paralizaron las obras. Cuando finalizó la contienda, se echó para atrás el proyecto por problemas económicos. En 1.988 se creó una organización pública para activar la reconstrucción del templo, iniciativa apoyada por el Presidente de Rusia, Boris Yeltsin y el alcalde de la ciudad Yuri Luzhkov. A partir de una resolución del Gobierno de la Ciudad de Moscú, comenzó la reconstrucción del templo en 1.994, y se consagró en el año 2.000. Es el símbolo más importante de la religión ortodoxa rusa, es como su Vaticano. Su nombre oficial es “Кафедральный Соборный Храм Христа Спасителя Патриарха Московского (Templo Catedralicio del Cristo Salvador (Redentor) del Patriarca de Moscú).

Interior de la Catedral del Cristo Redentor. Foto propiedad de megaconstrucciones.net

Frente a ella, está uno de los puentes más bonitos de Moscú, el Патриарший Мост (Puente del Patriarca), que por supuesto, está lleno de candados que ponen allí los recién casados como símbolo “indivisible” de su amor. Desde aquí hay unas vistas realmente espectaculares del Kremlin y la Plaza Roja, el gigante y yo creo que feo Monumento a Pedro I, del que os referiré otro día, y por supuesto de algunas de las Siete Hermanas, los 7 rascacielos construidos por Stalin para diversos estamentos de la maquinaria del Gobierno Soviético, y de los que os hablaré en próximos post. 
Una de las "7 Hermanas". Foto realizada por EMCYMS
Después de hacer otras mil fotos, más o menos, jajajaja, nos dirigimos a un restaurante cercano, como no, el Restaurante Старый Мелник. Le dije a Zoca que pidiese por mí, pues no tenían cartas en inglés, y mucho menos en español, sólo en ruso. Allí probé mi primera sopa borsch, de la que quedé eternamente enamorado. Puede ser fría o caliente, y se preparan de forma distinta, aunque las dos están igualmente exquisitas. El borsch frío es a menudo servido como una sopa dulce, que consiste en rodajas de remolacha cocinadas en caldo, opcionalmente con zumo de limón, cebolla picada y algo de azúcar, y se acompaña con “smetana”, que es una crema ácida de leche, muy típica en Rusia para completar cualquier plato y que está riquísima. El borsch caliente es el más popular y es la sopa que contiene una mayor cantidad de ingredientes opcionales pues puede tener judías, col, zanahoria, pepino, patatas, cebollas, tomate y algo de carne y setas. De segundo plato comí… sí, el filete ruso existe!!!, aunque no tiene mucho que ver con el que comemos aquí, que es más bien una hamburguesa pequeña. El ruso, ruso, se llama “kotleta”, y no es tan plano como el nuestro, es como una especie de croqueta grande, pero en vez de bechamel, está compuesta de carne picada, aderezada con cebolla, ajo, huevo y pan rallado.

Km. 0 de Moscú, en las puertas de la Plaza Roja. Foto realizada por EMCYMS
Y si me permitís un poco de intimidad, voy a degustar estas delicias rusas... jajajaja. Os dejo hasta el próximo lunes 15 de junio, en que volveremos con la tercera parte de este divertido e ilustrador viaje en que contacté por primera vez con la cultura y costumbres rusas, y donde me dejé atrapar por su magia y su diferente pero apasionante mundo. Espero que os esté gustando esta visita guiada, dividida en varias partes, y donde os intento informar de todo, tanto mis peripecias, como la historia del lugar en cuestión. Nos vemos dentro de 11 días. Además, os recuerdo que este próximo lunes día 8 de junio, tendremos la visita de alguna bloguera famosa en la sección "Hoy nos visita..."


Manolo G. Sanahuja




6 comentarios:

  1. Manolo conforme leo tu primera experiencia en Moscú, no puedo por menos que mentalmente trasladarme a mi primer y único viaje y por supuesto a los lugares que vas indicando y tan bien explicados. En principio mi hotel MEZHDUNARODNAYA moscow
    estaba mucho mejor que el tuyo, jejjeje aunque como llegamos tarde no había manera de conseguir agua, las máquinas no podían utilizarse por estar cerradas, la tienda del hotel cerrada, con mucho favor y dinero que nos costo a través del bar nos vendieron agua. Ya sabes que los horarios son sagrados en comida, cena,visitas. siempre hay anécdotas y pillaje sin ton ni son. Los lugares que nombras los mismos por ahora que visitamos nosotros.Preciosos!!. Los empleados del hotel así como personal incluidos de museos, muy grises, muy soviéticos. Gracias Manolo con tus historias por Moscu estoy disfrutando, ya sabes la mente vuelve y recuerda las vivencias.

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    1. A decir verdad, eso solo fue en mi primer viaje, y nada mas que con la policia, que era quien controlaba el hotel, pero por lo demás, la gente encantadora

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  2. Manolo!!! Genial el post de tu relato a tierras rusas!! He de decir, que este país, o al menos, Moscu ha cambiado enormemente desde entonces. Ya no tiene nada que ver con el Moscú que cuentas aquí (a Dios gracias jeje) Esta gente ha pasado de no tener nada a tener un gran desarrollo económico y eso evidentemente se ha notado muchísimo en todo. Vas a tener que volver pronto!! :)

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    1. Si si, Esther, lo se. Si he ido ya 6 veces a Moscú y no tiene nada que ver con aquello. Era el hotel, que estaba sovietizado y militarizado. Pero todo lo demás genial. Y en cuanto a la riqueza, con decirte que vi, cerca de teatrakovski una tienda que vendían avionetas y... Tenían una en el escaparate!!!!!

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  3. Pero como me gustan tus aventuras amigo, jajaja desde luego cuando empiezo a leer ya no puedo parar y es que me parece estar viajando hasta allí...me ha encantado!!!

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  4. Muchas gracias Susanita. De Moscu todavia quedan un par de capitulos, y luego viene San Petersburgo

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