sábado, 18 de julio de 2015

Algo Interesante… San Petersburgo de mis amores (I)

Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. Foto realizada por EMCYMS
Hola Cielisuelistas. A pesar de este calor tan espantoso, sigo al pie del cañón para contaros “algo interesante”. Voy a continuar con mi primera experiencia rusa y, después de Moscú, ahora os presentaré mis primeros pasos por San Petersburgo, una ciudad que me enamoró desde el primer momento, no sé si porque allí estaba Andrey, el único miembro de la Peña de Rusia que hablaba casi perfectamente español, que es encantador y se ha convertido en uno de mis mejores amigos; o es porque hasta esta ciudad se desplazó recorriendo toda Rusia para encontrarse conmigo, Iliana (yo le llamaba Elenita), una chica que vivía en Rostov-on-Don, a unos 1.800 km al sur de Rusia y estuvo casi dos días enteros viajando en un tren hasta Piter (así llaman a San Petersburgo los rusos); o porque la ciudad es realmente hermosa (aunque a mi prima Marga, viajera experta, que conoce muchos lugares en todo el mundo, no le gustó mucho).


Hotel San Petersburgo. Foto realizada por EMCYMS
El caso es que cuando llegué al aeropuerto, estaban allí esperándome 4 personas, Andrey, su hermano gemelo Alexey, Elenita y otro amigo de ellos, Sasha, “Tolt” en la Peña de Rusia. Ya he comentado que Andrey era el único que hablaba español, y con los demás, hablaba en inglés. Nos montamos en el coche, de segunda mano, recién comprado por Alex. Estaba con él como un niño con zapatos nuevos, y me dijo orgulloso, cual propietario de un Ferrari Testarrosa,  “¿te gusta?”. A ver, era un Lada, bastante antiguo, y que, a primer golpe de vista, se caía a pedazos, por lo menos a mí me lo pareció, así que le dije, “no está mal, pero es un poco viejo, ¿no?”. Cuando me dijo su hermano que se lo acababa de comprar, casi me da algo por ser tan poco delicado. Pero bueno, me llevaron al Hotel San Petersburgo, que era lo que necesitaba. Era grande, no tanto como el de Moscú, pero bastante amplio. Por lo menos, el vestíbulo, era super espacioso, y nos costó, a Elenita, Andrey (que fueron los que subieron conmigo a la habitación) y a mí, encontrar la recepción, un simple mostrador situado en un rincón a la derecha, eso sí, el aspecto resultaba muchiiiiiiisimo más moderno que el otro, pues el Rossiya, estaba decorado en plan 50’s, pero este era setentero total. Y lo más importante, el control “kgbsista” de Moscú, aquí no apareció en ningún momento.


Vistas desde mi habitación. Foto realizada por EMCYMS
Subimos a mi habitación, bastante pequeña, con una cama mínima, y un baño de la misma época que el de Moscú, eso sí, tenía un ventanal bastante grande y con unas vistas preciosas, pues daba al Río Neva, y al Aurora, el barco que dio el cañonazo que inició la Revolución Rusa de 1.917 y del que luego os hablaré. Allí les di los regalos que traía para ellos y algunos encargos que me habían hecho, como una camiseta del Athletic de Bilbao (¿?¿?¿?) que me pidió Andrey, madridista de toda la vida. Y después de una ducha rápida, nos fuimos para iniciar mis visitas de la ciudad.


Catedral de Nuestra Señora de Kaan. Foto realizada por EMCYMS
Fuimos en el coche pues, a pesar de estar relativamente cerca del centro, de Nevski Prospekt, que es la avenida principal, está al otro lado del río, que es inmenso, y los puentes no pillaban cerca precisamente. Alex nos dejó en Nevski y se fue con su amigo Sasha. Fue bajar del coche y quedar ya enamorado, pues nada más poner los pies en el suelo, allí estaba, en la acera de enfrente, Казанский Cобор, la Catedral de Nuestra Señora de Kazan. Un precioso templo ortodoxo construido entre 1.801 y 1.811 por el arquitecto Andrey Voronijin. Su impresionante columnata semicircular, compuesta por 96 columnas, dan cobijo a una plaza circular con jardines, y da la sensación de ser la fachada principal de la Catedral, sin embargo, forma parte de uno de los laterales. La mandó construir el Zar Pablo I tomando como ejemplo la Basílica de San Pedro en el Vaticano y fue planeada con una planta de cruz latina, no como las típicas iglesias ortodoxas, que son de planta de cruz griega. Fue cerrada tras la Revolución Rusa de 1.917, pero se abrió en 1.932 como “Museo de la religión y el ateísmo”. En 1.992 fue nuevamente consagrada como templo ortodoxo, y en 1.996, fue devuelta a la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Mosaicos del interior de la iglesia del Salvador. Foto realizada por EMCYMS
Está bordeada por el Canal Griboyedova, uno de los muchos que atraviesan la ciudad imperial. Siguiendo por su ribera, a unos cien metros después de atravesar otra vez Nevski Prospekt, está la maravillosa Храм Спаса на Крови, o sea, la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. Se construyó en el mismo sitio donde fue asesinado el zar Alejandro II, en un atentado el 13 de junio de 1.811. Tardó en construirse 24 años, de 1.883 a 1.907 y fue diseñada por el arquitecto Alfred. La Iglesia es de ladrillo rojo y marrón, toda la superficie de sus paredes está cubierta de adornos elaborados y detallados, similares a los producidos por maestros del siglo XVII en Moscú y Novgorod. Las cinco cúpulas centrales de la Iglesia son únicas, chapadas en cobre y esmalte de diferentes colores, y recuerdan a las cúpulas policromadas de la Catedral de San Basilio en Moscú. El interior está decorado con ricos mosaicos, unos 600,  de iconos e imágenes con un área total de 7.056 metros cuadrados, que hacen de esta iglesia la mayor colección de mosaicos monumentales de Europa.

La Casa del Libro. Foto realizada por EMCYMS
Entre una iglesia y otra, me he dejado olvidado un precioso edificio, llamado Дом Книги, Casa del Libro, construido por el arquitecto Pavel Suzor. Tiene una altura de seis pisos, y es un claro ejemplo de Art Nouveau, en el centro de San Petersburgo. Está coronado por una torre  de cristal que a su vez es coronada por un globo, también de cristal, obra del artista estonio Amandus Adamson. En 1.919 fue entregado al Estado Editorial Petrogrado, y se convirtió en la mayor librería de la ciudad. Dentro se encuentra la sede de la red social más utilizada en Rusia, VKontakte, de la que soy usuario, y que viene a ser como el “Facebook Ruso”.

Campo de Marte desde las alturas. Foto propiedad de historiassusurradas.com
Después de estas visitas, fuimos a comer a un restaurante cubano, que de cubano tenía poco, sólo el nombre, que no recuerdo, jajajaja. Allí quedamos con Roman Tatuzov, un peculiar miembro de la Peña de Rusia, que acudió con su chica (de ese momento) pues yo ya le he conocido varias jajajaja. Un tío muy divertido, que no sabe español, pero intenta hablarlo y se le llega a entender, aunque muy mal, y resulta súper gracioso. Con ellos fuimos a dar un paseo, y me llevaron al Морсово Пол (Campo de Marte) y al Летний Сад (Jardín de Verano), dos jardines bastante diferentes. El primero, una gran explanada cubierta de césped, y muchos caminos con lo circulan, con un monumento en el centro, Памятник Жертвам Революции, erigido a los Héroes de la Revolución de 1.917, y al norte, hacia el puente Troitskiy, se encuentra la estatua de Alexander Suvorov, un general ruso que dirigió la campaña de Rusia y Austria contra Napoleón en el norte de Italia que esculpida por Mikhail Kozlovsky, en 1.801, de 8 metros de altura, que muestra al general sobre un gran pedestal de granito.

Estatua de Alexander Suronov. Foto realizada por EMCYMS
El segundo jardín, es un precioso recinto creado en 1.704 por el decreto directo de Pedro el Grande y se convirtió en un parque urbano exclusivo para la élite. Durante más de un siglo solamente la nobleza y los que tenían privilegios judiciales permitieron utilizar los jardines, hasta que el zar Nicolás I permitió al público a entrar, pero sólo mediante la adhesión a un estricto código de vestimenta que continuó hasta la Revolución. En la esquina noreste, se construyó en 1.714 el Palacio de Pedro el Grande obra del arquitecto Domenico Trezzini.En comparación con otros palacios de la época, se trataba de un edificio muy modesto y que recuerda el estilo de las casas de burgueses holandeses de la misma época. El Jardín de Verano es famoso por su elevado número de estatuas, en la actualidad, 89, pues algunas fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de haber sido enterradas en el mismo parque para evitar su deterioro. Posee unos bellísimos parterres repletos de flores que dan al lugar un colorido y una belleza asombrosos.

Jardín de Verano. Foto realizada por EMCYMS

Enseguida dejamos atrás los jardines, y fuimos paseando por la vera del río Neva, que como ya he comentado anteriormente, es inmenso, y precisamente a esta altura dispone de una mayor anchura, pues en esta zona, forma una especie de estuario y se bifurca en varios brazos, dando lugar a las grandes islas de Petrogradski y Vasileostrovski. Desde este lado del río, podemos ver una panorámica de San Petersburgo muy bella, pues se contempla la Fortaleza de Pedro y Pablo, en la pequeña isla Zayachi, el puente Alexander, el barco Aurora, y las Columnas Rostralnie, que están situadas delante del antiguo edificio de la Bolsa de San Petersburgo, que hasta 2.013 ha estado ocupado por el Museo Central Naval. Pero de todos estos lugares hablaremos en próximos posts.


Monumento a  en el Jardín de Verano. Foto realizada por EMCYMS
Y ya llegamos al Hotel San Petersburgo, pues estaba agotado después de tan larga pero agradable caminata. Ni siquiera cené, comí un par de galletas Príncipe que me llevé de Madrid, una duchita reparadora y a dormir. Se me ocurrió mirar el reloj cuando me acosté y eran… ¡¡¡las 11 de la noche y el cielo estaba completamente azul, y el sol en todo lo alto!!! Claro, olvidé que en esa época son las “Noches Blancas” en San Petersburgo, que tan acertadamente relató en su libro omónimo Fiodor Dostoievski. El sol se pone como a las 3 de la mañana, y sale como a las 5. Pero lo peor de todo es que, como no cierres bien las cortinas, es imposible dormir. Por cierto, las cortinas son gruesas y completamente opacas, aunque siempre dejan pasar algún rayo de sol que incide directamente en tu cara cuando estás durmiendo. La primera noche casi no pude dormir, y para colmo, me despejé como a las 7 de la mañana y ya no había forma de pegar ojo, así que me levanté, me duché, y salí a pasear por los alrededores del Hotel. Pero la historia de este nuevo día, os la contaré próximamente.

Un disparo de este cañón, fue la señal que dio comienzo a la Revolución
Rusa de octubre de 1.917. Foto realizada por EMCYMS
Os espero el próximo miércoles 22 de julio donde nos visitará una de las blogeras más famosas y más locas del mundo mundial y parte del extranjero, Adri Boho. No faltéis porque os lo pasareis pipa con ella. Y ya sabeís… ¡PASO LISTA!.


Manolo G. Sanahuja

2 comentarios:

  1. Precioso San Petersburgo ! la comida muy buena, sus iglesias~museos una belleza, los jardines una maravilla para poder pasear tranquilamente aunque son enormes...TODO LO QUE CUENTAS LO VUELVO A RECORDAR COMO SI TAL ESTUVIERA AHÍ DE NUEVO. Que belleza San Salvador de la Sangre Derramada, Nuestra Sra. de Kazan y las noches blancas también las viví....que sabia es la naturaleza !! y algunos humanoides nos gusta disfrutar de la belleza natural entremezclada con la obra del hombre. Gracias Manolo por compartir imágenes de tus vivencias tan bien explicadas, como si de un guía ruso se tratara.

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    1. Tere, gracias. A mi me enamoró desde el primer momento. tiene muchisimo encanto.

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