sábado, 1 de agosto de 2015

Algo Interesante… San Petersburgo de mis amores (II)

Fortaleza de Pedro y Pablo. Foto propiedad de EMCYMS
Hola de nuevo Cielisuelistas. Hoy os traigo la segunda parte de mi primer viaje a San Petersburgo que, como os dije el otro día, es una ciudad que me enamoró desde el primer momento y ya he estado allí 8 veces. Mi segundo día comenzó con un opíparo desayuno en el comedor del hotel San Petersburgo, a base de embutidos rusos, parecidos al salchichón y chorizo de aquí, pero tipo ahumado, mis tradicionales kotleti (filetes rusos) que me encantan, un pedazo de tarta de queso y un par de bollos, estilo a las caracolas, muy ricas. ¿Por qué tanto desayuno?, para aprovechar el máximo tiempo sin comer para poder aprovecharlo a tope, y para hacer sólo dos comidas ligeras más al día (por aquello de la economía y bla, bla, bla…)



Buque Aurora.Foto realizada por EMCYMS
Pronto llego a buscarme Andrey, como a las 10, lo que supone que, como me enteré después, se había levantado a la 8,30, porque vive al otro lado de la ciudad. Fuimos caminando por la ribera del río Neva, por el lado contrario al que fuimos  el día anterior, por lo que hicimos varias paradas para observar algunos monumentos y edificios que posteriormente visitaríamos con más calma. Primero pasamos por el Sampsoniyevskiy Most, pequeño puente que atraviesa uno de los brazos en los que se divide el Neva para formar la isla Petrogradsky. Y a ella pasamos y, justo al lado del puente, se encuentra el buque Aurora, famoso por ser el sitio desde donde se dio la señal, un cañonazo, para comenzar la Revolución de octubre de 1.917. La construcción de este crucero comenzó el 23 de mayo de 1.897 en los astilleros del Almirantazgo de San Petersburgo, y fue lanzado al mar el 11 de mayo de 1.900. En 1.903 se unió a la Armada Rusa, y en 1.904, participó en la Guerra Ruso-Japonesa. Desde 1.905 fue utilizado como Buque Escuela de  Cadetes de la Escuela Naval. Tomó parte activa en la Primera Guerra Mundial con numerosos actos heroicos y, sobre todo, durante los hechos acaecidos en los principios de la Revolución Rusa de 1.917, como os he comentado anteriormente. Tras un historial muy activo, el buque fue anclado en 1.948 en San Petersburgo, por aquel entonces Leningrado, y tuvo de nuevo la función de escuela para cadetes, hasta que en 1.956 pasó a convertirse en parte del Museo Naval, función que desarrolla hasta el momento. Por cierto, en el año 2.007, un amigo me invitó a su boda y como su padre es un hombre de negocios importante en la ciudad, le concedieron permiso para celebrar el convite en los salones del Aurora, la Primera Boda que se celebraba allí. Fue alucinante.


Escenas de la Boda en el Aurora. Foto propiedad de EMCYMS
Continuamos nuestro camino y no encontramos de pleno con el Restaurante Fragat Bragodat. Una fragata del siglo XVIII reconstruida como restaurante, con salones decorados al estilo de las épocas zaristas tan rimbombantes y ostentosas, ideales para la celebración de las horrorosas, cursilísimas y apabullantes bodas rusas, que merecen un post aparte, porque tienen su miga, eso sí, una miga llena de dorados, anillitos, flores y palomas blancas por todos lados (uffff)


Fortalezade Pedro y Pablo. Foto propiedad de EMCYMS
Unos metros más adelante, nos encontramos con un pequeño puente de madera que da paso a la isla Zayachi, donde se encuentra la Fortaleza de Pedro y Pablo. Esta pequeña isla se halla rodeada por el rio Neva, y un pequeñito canal, llamado Kronversky Protok (Conducto Kronversky), cuya longitud es la semicircunferencia que forma la isla al otro lado del rio. De la Fortaleza hablaremos largo y tendido en próximos capítulos, pues merece una amplia explicación, no obstante es uno de los santos y señas de la ciudad de San Petersburgo. Enfrente, se encuentra el parque Alexander, donde está la Academia Rusa de Justicia y el Museo de Artillería. Este Museo tuvo sus orígenes gracias a una ordenanza del zar Pedro I el 29 de agosto de 1.703, donde instaba a construir un almacén especial para el almacenamiento de piezas históricas de artillería, convertido posteriormente en Museo de la historia militar de Artillería.


Barco "El Holandés Volador". Foto propiedad de EMCYMS
Terminando de dar un rodeo al Conducto Kronversky, llegamos de nuevo al Neva donde casi nos chocamos contra un velero que parece sacado de la película Piratas del Caribe, que no es otra cosa que un antiguo barco holandés, reconvertido también para la hostelería, llamado “El Holandés volador” (Letuchii Gollander) Tiene 3 restaurantes (japonés, italiano y ruso), así como un salón de belleza y un gimnasio.


Strelka Vasilyevskogo Ostrova, y columnas rostrales. Foto propiedad de EMCYMS
A su lado, comienza otro brazo del río, llamado Pequeño Neva, que rodea a la grandísima isla Vasileovstrovsky, donde están la mayor parte de las Universidades de San Petersburgo. Cruzamos el puente Birzhevoy para llegar a ella, y desembocamos en su extremo más puntiagudo, justo frente a la Fortaleza de Pedro y Pablo y el Hermitage, al otro lado del Neva, en la llamada Strelka Vasilyevskogo Ostrova (Estrella de la Isla Vasilyevsky) que es un pequeño jardín semicircular que contiene dos caminos que confluyen en el rio, como si fueran la punta de una estrella, vigilada por las dos rotundas columnas rostrales que representan a los grandes ríos rusos. Este lugar está siempre lleno de comitivas de boda cantando “¡gorka, gorka!”(que se besen, que se besen) pues es habitual que los recién casados vengan a este paraje, junto con todos los invitados, a hacerse el reportaje fotográfico de la boda, pues se encuentra escasos 200 metros del Palacio de las Bodas, lugar donde casi todas las parejas contraen matrimonio.


Museo Naval. Foto propiedad de EMCYMS
A espaldas de la Estrella, se encuentra un edificio de estilo griego con una columnata que nos recuerda a la Acrópolis de Atenas, la Antigua Casa de la Bolsa de San Petersburgo, convertida en Museo Naval, aunque según últimas noticias que me han comentado mis amigos peterburgueses, van a trasladar el Museo a otro lugar y no sé con exactitud si ya se ha producido o no.


Aperturade puentes en las noches deverano. Foto propiedad de EMCYMS
Seguimos nuestro camino y nos disponemos a dejar la Isla Vasilyevskiy a través de uno de los puentes más bonitos de la ciudad, fotografiado  millones de veces cuando en las noches de verano, junto a los puentes más importantes de Piter, cierra su paso a vehículos terrestres y peatones, y abre sus “brazos” al cielo para dejar pasar bajo sus “axilas” a la infinidad de barcos, sobre todo mercantes, que lo atraviesan en dirección al interior de Rusia. No es otro que el Puente Dvortzovy, o Puente del Palacio pues, cruzándolo, nos encontramos con el majestuoso e impresionante Palacio de Invierno de los Zares, convertido en el Museo Hermitage, uno de las más importantes pinacotecas del mundo junto con el Louvre de París y el Prado de Madrid, pero de este museo os hablaré un poco más adelante, pues ahora vamos al lugar donde quedamos con Elenita, la Estación de barcos que llevan hasta Peterhof, nuestro próximo destino. Está a unos 50 metros del Palacio del Hermitage, a orillas del río.


La Gran Cascada. Foto propiedad de EMCYMS
Tomamos los tres uno de los cruceros que, saliendo al Golfo de Finlandia, en el Mar Báltico, nos lleva al Palacio y Parque de Peterhof, también conocido como Petrodvorets. Por cierto, mis amigos se encargaron de comprar los 3 tickets… ¡de ciudadano ruso!, pues eran como 5 veces más baratos que los de turista extranjero. La ostentación de este Palacio es tan grande que es considerado el Versalles de Rusia. Precisamente Pedro el Grande, después de visitar el majestuoso palacio ubicado en Francia, le encargó al arquitecto francés J.B. Le Blond el diseño de la estructura que buscaría eclipsar la belleza del Palacio de Versalles. Su construcción data de comienzos del siglo XVII y culmina en 1.721, poco antes de que San Petersburgo terminara de ser completada. Originalmente el palacio sólo constaba de la parte central de lo que es actualmente, pero con el paso de los años y con el cambio de monarcas su aspecto fue desarrollándose y se amplió su estructura así como también se fue decorando su interior de acuerdo a la época.Fue habitado por diferentes zares hasta 1917, año en quefue convertido en museo.

Se compone de dos zonas ajardinadas, los jardines altos y los bajos, con varios parterres y varias pequeñas construcciones en ellos, y en el centro se encuentra el Gran Palacio, en cuya decoración sobresalen los frescos en sus techos, las lámparas, los muebles y sus grandes salones. Justo en frente de su fachada se encuentra la que tal vez sea la mayor atracción del palacio: la Cascada Grande, una espectacular cascada adornada por 37 esculturas de bronce dorado, 64 fuentes (la que más destaca es la fuente de Sansón) y 142 juegos de agua, que van a parar a un gran canal que desemboca en el golfo de Finlandia. Como he dicho, hay otros palacios más pequeños como Cottage, Monplaisir (el favorito de Pedro el Grande), Marly, Hermitage, pabellón de Catherine y pabellón Bath.


Gran Palacio y Gran Cascada. Foto propiedad de EMCYMS
Lamentablemente el Palacio de Peterhof fue otro de los muchos edificios emblemáticos que sufrió los desastres dejados por la Segunda Guerra Mundial. Fue ocupado por los alemanes durante casi tres años, tiempo en el que destruyeron gran parte de la edificación y saquearon algunas estatuas como la de Sansón. Tanto el Gran Palacio como la Cascada Grande sufrieron grandes daños que afortunadamente,hoy día se han reconstruido plenamente y podemos recrear la vista con el lujo de sus figuras doradas y de la bella arquitectura propia de estos ostentosos palacios. Tardamos unas tres horas en recorrer todos los jardines, preciosos, pues decidimos no entrar al Palacio, porque pensábamos ir al día siguiente al de Pushkin, y me comentaron que es más bonito que este, aunque parecidos.


Foto propiedad de EMCYMS
A la hora de comer, me llevé una gran sorpresa, porque yo llevaba un paquete de jamón envasado al  vacío, y lo comimos entre los tres. Andrey quedó encantado, pues sabía de su existencia, pero no podía imaginar que estuviese tan rico. Lo gracioso vino cuando lo probó Elenita, que no había oído hablar del jamón en su vida y, ni corta ni perezosa, me suelta “hmm sabe a pescado” (¿?¿?¿), eso sí, devoró su parte como si fuera oro puro, jajajajajaja. Después de pasear un rato más, nos acercamos a la Fuente de Sansón, e intentamos entrar, porque tiene detrás un pequeña gruta visitable, pero sólo con entrada desde el Palacio, si has pagado el ticket. Pero no hubo problema, pues Elenita se acercó al chico que impedía la entrada desde el exterior y, no sé qué le dijo, el caso es que nos dejó acceder, y tras pasar bajo la cascada, conseguimos acceder a la gruta, en la que había algunas estatuas. Para salir, tuvimos que pasar de nuevo bajo la cascada, aunque el remojón vino bastante bien, pues hacía un calor de mil demonios.


Dvortzovaya Ploschad. Foto propiedad de EMCYMS
Tras esto ya fuimos a tomar el crucero de vuelta, y al regresar a San Petersburgo paramos en un bistró para tomar un piscolabis. Por cierto, que la palabra bistró de los restaurantes franceses, no es gala, sino rusa, y significa “rápido”, por lo que durante el intento de invasión de las tropas de Napoleón, la adoptaron para sus establecimientos de comida rápida, y a su vez, los rusos también. Tras la merienda-cena, dimos una vuelta por mi sitio favorito de San Petersburgo, la Dvortsovaya Ploschad, la Plaza del Palacio, una de las más importantes de la ciudad. Es una preciosa plaza semicircular, amplísima,  y con mucho encanto, en cuyo centro se yergue majestuosa la Columna de Alejandro, construida entre 1.830 y 1.834, diseñada por Auguste de Montferrand. Es de granito rojo, y tiene 47,5 metros de altura, lo que la convierte en la más alta del mundo de su tipo. Pesa 600 toneladas, y tiene una curiosidad, pesa tanto y está tan asentada en su lugar, que  no necesita unión con su base.
Columna de Alejandro. Foto propiedad de EMCYMS
La parte redonda del semicírculo de la plaza, la ocupa el edificio, en forma de arco, del Estado Mayor. Fue diseñado por el arquitecto holandés George Von Velten, y construido medio siglo después entre 1.819 y 1.829, culminando los deseos de Alejandro I de convertir a esta plaza en un monumento a la victoria de las tropas rusas sobre las francesas. Fue encargado a Carlo Rossi, que lo rediseñó en estilo imperio, pero guardando la forma arqueada, y culminando la parte central con un arco del triunfo doble, coronado por una cuadriga romana.


Estado Mayor. Foto propiedad de EMCYMS
En su lado opuesto, que hace la línea recta de la semicircunferencia de la plaza, se encuentra el impresionante y bellísimo Palacio de Invierno de los zares que actualmente alberga el Museo Hermitage. El edificio fue construido entre 1.754 y 1.762, de estilo barroco, y pintado en blanco y azul. Tiene una colección, formada por más de tres millones de piezas, que abarca desde antigüedades romanas y griegas, y esculturas de la Europa Occidental, arte oriental, piezas arqueológicas, arte ruso, joyas o armas. Su pinacoteca está considerada una de las más completas del mundo. Dicen que si una persona dedicara solo un minuto a contemplar cada pieza expuesta del museo y pasara en el Museo, siguiendo el horario de apertura, 7 horas diarias, 6 días a la semana sin ninguna parada ni para comer, necesitaría más de cinco años  para verlas todas. Yo he visitado el museo un total de 4 veces, y cada vez he encontrado algo nuevo interesante, pero a pesar de esto, y sí, llamadme inculto, desde que visité el Museo la primera vez, me quedé enamorado completamente… de los techos. Hay verdaderas maravillas en el museo, pero nada comparado con la belleza, colorido, originalidad, variedad y vistosidad de los techos del Palacio de Invierno, son auténticas obras de arte en muchos casos (por tanto, tan inculto no seré jajaja)


Hermitage por la noche. Foto propiedad de EMCYMS
Cuando acabamos la visita a la plaza, fuimos al hotel, y ya nos despedimos hasta el día siguiente en que visitaríamos la pequeña ciudad de  Tsartskoye Selo, actualmente llamada Pushkin, donde está el Palacio de Catalina o Palacio de Verano de los Zares, y que os detallaré en el próximo post de Algo Interesante… en este vuestro blog ENTRE MI CIELO Y MI  SUELO. Y os comento que este próximo miércoles 5 de agosto, nos “visitará” Ana Vera, con su blog AVRS THINGS. Os espero, y no olvidéis que… ¡PASO LISTA!


Manolo G. Sanahuja

2 comentarios:

  1. Peterhof, sus fuentes y jardines, su exterior sinceramente más hermoso que el interior del Palacio que le da nombre. Esta muy al estilo de palacio ostentoso de quien lo mando *edificar*Pedro el Grande. Todo lo que cuentas cierto y tranquilizante ante semejantes historias de sus lugares, tramas, gentes, reyes, príncipes, princesas, zares, zarinas, queridas, amantes, batallas, palacios de verano y de invierno, regalos de los que eran sus amigos y los visitaban....arte mucho arte dentro y fuera...eso que un@ acaba sabiendo mucho más que algunos historiadores de pacotilla y contemplando esas maravillas distinguiendo y almacenando datos se aprende para nuestro bien.

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    1. Los jardines de Peterhoff son realmente preciosos.

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