lunes, 28 de marzo de 2016

Descubriendo el Palacio de Tepa



Hola querid@s Cielisuelistas. Supongo que recordáis le película “Regreso al futuro”, donde desde el presente, viajan a un pasado, no muy lejano, para regresar de nuevo al momento actual. Pues más o menos eso es lo que vais a encontrar hoy cuando os “descubra” el Palacio de Tepa, actual NH Collection Hotels donde, de un precioso y actual hotel de 5 estrellas, pasaremos a descubrir unas ruinas del antiguo Viaje de Aguas de la Castellana de 1612, para luego deleitarnos de nuevo con la modernidad y estilo del establecimiento hotelero de lujo.



Historia

El origen del solar donde se encuentra actualmente el palacio nos lleva al siglo XVI, época en que se instaló la Corte Real en Madrid, primero provisionalmente con Carlos I, en 1534, y ya de modo definitivo desde 1560 cuando Felipe II convierte a la Villa en su residencia habitual y, por lo tanto, en Capital del Imperio.


Es en aquella época cuando se desarrolla enormemente la Parroquia de la Santa Cruz a lo largo de la calle de Atocha, por lo que se consuma la necesaria creación de otra parroquia, la de San Sebastián. En esa zona tiene su origen el actual Palacio de Tepa, en unos terrenos propiedad de Cristóbal Martínez Muñoz, hombre de negocios con muchas deudas que, para afrontarlas, en 1603 tuvo que vender lo edificado en sus tierras. La primera casa Palacio que aquí se construyó posteriormente, corrió a cargo de Francisco González de Heredia, caballero de la orden de Calatrava y alcalde de Arjona y Arjonilla, quien adquirió estos terrenos en la subasta judicial de los bienes del anterior propietario, celebrada en Valladolid.


González de Heredia reedificó el solar por completo, y recibió el privilegio de exención de aposento como casa a estilo de corte el 14 de julio de 1606. Pocos años más tarde, al tiempo en que se iniciaban los trabajos para la construcción del Viaje de aguas de la Castellana, compro en la villa de Madrid, medio cuartillo de agua para su abastecimiento. De esta forma, tanto el solar como la Casa Palacio, el 11 de marzo de 1614, se incluyen en los bienes de su mayorazgo, que compartía junto a su mujer, Inés de Huidobro Miranda y Luna.


El edificio se mantuvo en pie hasta 1797, cuando fue demolido para iniciar la construcción del actual palacio de Tepa. En ese tiempo transcurrido desde 1606 a 1797, se realizaron obras de mantenimiento y alguna que otra reforma, aunque, a pesar de ello, la ruina del conjunto detectada a finales del siglo XVIII, fue inevitable. Los responsables de tal estado fueron los distintos sucesores de Francisco González Heredia e Inés de Huidobro Miranda y Luna, primero, sus hijos y nietos, y luego, al quedar sin descendencia directa, su sobrino nieto Rodrigo de Torres y Heredia, de quien la heredaron José de Torres, príncipe de las Torres y vizconde de Irueste, y Petronila Dávalos Mazo de la Vega, marquesa de Villamejor. Todos ellos habían utilizado la casa como garantía de préstamos hasta un total de 3.750.796 reales, cuando su valor material en estado de ruina, no sobrepasaba los 500.000 reales.


El impulso del actual Palacio se debió a Francisco Leandro de Viana y Zavala, primer Conde de Tepa, nombrado el 14 de julio de 1765 por el Real despacho de Carlos III, concedido el 3 de octubre de ese mismo año. Tal título reconocía la labor que Viana había realizado en el virreinato de Nueva España como fiscal del crimen de la Real audiencia de México desde 1765, y luego como oidor de la misma desde 1769. A su regreso a España, recibió la preciada concesión de una plaza en el Consejo de Indias por Real decreto de 2 de mayo de 1776. Fue un hombre de la ilustración, protector de las ciencias y las artes, y su biblioteca llego a ser una de las más importantes de la época.


El 14 de octubre de 1796, falleció su mujer, la marquesa de Prado Alegre, y él mismo, lo hizo en 1804, sin haber podido estrenar su nueva residencia, pues las obras concluyeron en 1808, con una superficie de casi 6.800 m². Esto indica que su verdadera intención era la de procurar una vivienda de calidad para su hijo, el segundo conde y su sucesor en el mayorazgo. Para ello adquirió del príncipe de las Torres la antigua casa palacio erigida en las calles de Atocha, del Viento (hoy San Sebastián) y plazuela del Ángel, con el fin de reedificarla de nuevo.


El proyecto fue encomendado al arquitecto Jorge Durán, quien diseñó un magnífico palacio que ocupaba la totalidad de la extensa parcela rectangular: sus respectivas fachadas de cuatro plantas sobre rasante, se articulaban sobre un monumental zócalo de sillería compuesto de planta baja y un pequeño entresuelo; la principal se situaba en el centro de la calle del Viento y accedía a un amplio portal del que partía la escalera principal de la construcción. Ese eje trasversal se cortaba por un eje longitudinal que alineaba los pequeños patios de luces de planta rectangular en el interior.


El proyecto de Jorge Durán fue aprobado por la Villa de Madrid y su arquitecto mayor, Juan de Villanueva, el 2 de septiembre de 1797, aunque jamás se materializó tal como aparecía en su diseño primitivo, pues el proyecto fue sustituido por otro, mucho más austero y comedido, que reducía una planta su altura original, y cambiaba la disposición de toda su ornamentación general.


Fueron célebres las tertulias literarias aquí celebradas, debido a las inquietudes culturales del conde. Como dato curioso, cabe destacar que, con motivo de la boda de varias infantas de España, el conde ordenó redecorar toda la fachada del Palacio, lo que dio origen a todo tipo de comentarios por la grandiosidad de su estética.


A lo largo de los siglos XIX y XX, el Palacio de Tepa sufrió el destino común de otras tantas residencias de la aristocracia madrileña, pues fue vendido por sus propietarios en la década de los 50 del siglo XX, y su interior fue segregado en viviendas y locales comerciales, con distintos propietarios y arrendatarios que acometieron un sinfín de reformas, yo diría que, atrocidades, causantes de un deterioro absoluto que no ha dejado vestigios de que aquello en algún momento haya sido, ni por lo más remoto, un palacio o, por lo menos, un residencia señorial.


Por fortuna, ya en el siglo XXI, y después de un completísimo trabajo restauración, llevado a cabo por los arquitectos Javier Feduchi Benlliure y Wermer Durel, que han mantenido la esencia decimonónica que encontraron, tanto en la fachada, como en los patios y galerías superiores, el Palacio ha vuelto a reverdecer del prestigio de antaño, y se ha convertido en un lujoso hotel de 5 estrellas. Las obras comenzaron en 2007, y el nuevo establecimiento hostelero, llamado Palacio de Tepa, perteneciente a la cadena NH Collection Hotels, fue inaugurado en 2010.


Viaje de aguas de La Castellana

Con motivo de las obras de restauración del 2007, y fruto de una exhaustiva intervención arqueológica, salieron a la luz unos restos antiguos relacionados con el suministro de aguas, desde el cercano viaje de aguas de la Castellana y su distribución en el interior de la finca realizadas con anterioridad a la construcción del palacio de finales del siglo XVIII, inutilizadas o reaprovechadas durante la vida de este a mediados del siglo XX. Nos encontramos con unas escaleras que permitían llegar al aljibe y a unas galerías anexas, y a un pilón de granito.


Pero, ¿qué son los viajes de aguas? Eran galerías subterráneas que conducían los recursos hídricos desde la periferia noroeste, norte, noreste y este, para abastecer el área urbana de Madrid. Las áreas de captación de agua debían situarse en la periferia septentrional, desde la cual está podía descender hasta el centro de la ciudad, en cuyo interior se distribuía siguiendo la pendiente natural del terreno.



Esta infraestructura fue creada por fontaneros municipales y reales durante los siglos XVI, XVII Y XVIII, para paliar las necesidades a las que se veía sometida una ciudad en constante crecimiento tanto urbanístico como demográfico. Este sistema funcionó hasta la creación del canal de Isabel II en 1858.


El viaje de aguas de la Castellana fue uno de los cuatro viajes principales de la villa de Madrid, originado a principios del siglo XVII en concreto, a partir de 1612. El viaje, que agrupó los antiguos viajes de la Alcubilla y Contreras, comenzó a funcionar en 1614-15. Abastecía a 11 fuentes públicas, con 147 aguadores y 85 fuentes particulares. Una de ellas, ésta, la de la casa-palacio frente a la Parroquia de San Sebastián.


Los restos aquí encontrados pertenecen a este viaje de la Castellana, que atravesaba originariamente parte del solar de las casas de Francisco González Heredia. Estos restos, en la actualidad están en una sala en la parte posterior de la recepción del hotel, y se encuentran protegidos por una gruesa y robusta estructura de hierro y cristales, que permite al visitante observar e imaginar lo que era la ingeniería en el siglo XVII.


Ya sólo me queda agradecer a NH COLLECTION HOTELS, y en especial a Juan José González Sánchez (Guest Relations Manager), su amabilidad y facilidades para realizar el video y reportaje fotográfico, así como la cesión de algunas imágenes propias de las habitaciones del hotel.


Y esto es todo, querid@s Cielisuelistas. Si pasáis por la calle de Atocha, esquina con la calle San Sebastián, no dudéis en pedir en recepción que os permitan ver el “pequeño museo”, pues lo harán gustosamente y, ciertamente, merece la pena. Por cierto, el hotel, decorado con gusto exquisito, tiene una pinta formidable para alojarse en él. Ahora os cito para el próximo 4 de abril en que os “descubriré” el Palacio de Cibeles, actual sede del Ayuntamiento de Madrid. Os espero, no faltéis y, recordad… ¡PASO LISTA!


Manolo G. Sanahuja
Fuentes: 
Texto:    + Manolo G. Sanahuja (MadridEMCYMS) 
              + Información extractada de carteles informativos de Hotel NH Palacio de Tepa

Fotos y vídeo: + Fotos y video Manolo G. Sanahuja (MadridEMCYMS)
                        + Fotos de las habitaciones cedidas por NH Collection Hotels

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