lunes, 11 de abril de 2016

Descubriendo el Teatro Real



Hola querid@s Cielisuelistas. Quitaos los auriculares y dejad de escuchar música disco o electrónica, y preparaos para presenciar una ópera del más exquisito estilo, pues hoy os “descubro” los entresijos y recovecos del Teatro Real. Ya sabéis lo que dijo Richard Gere en “Pretty Woman”, “La reacción de la gente la primera vez que ve una ópera es muy espectacular, o les encanta o les horroriza. Si les encanta será para siempre, si no, pueden llegar a apreciarla, pero jamás les llegará al corazón.


Historia

En 1738, bajo el reinado de Felipe V, en el mismo emplazamiento donde hoy se encuentra el Teatro Real, se inauguró el Real Teatro de los Caños del Peral, con la puesta en escena de la ópera Demetrio, compuesta por Johann Adolph Hasse sobre el libreto de Pietro Metastasio. En enero de 1814, en este teatro se celebraron las sesiones de las Cortes Constituyentes de Cádiz, tras su traslado a Madrid desde San Fernando (Cádiz) y hasta su posterior destino, el Monasterio de Doña María de Aragón (actual Palacio del Senado), el 2 de mayo del mismo año.


El origen del Teatro Real en sí, tuvo lugar en 1817, cuando Fernando VII, por Real Orden de 7 de enero, exigió la remodelación de la Plaza de Oriente y el diseño y construcción de un teatro de ópera en el mismo solar en el que se había ubicado hasta entonces el Real Teatro de los Caños del Peral, iniciándose los primeros trabajos de construcción del edificio y la colocación de la primera piedra, el 23 de abril de 1818. 



Se encargó del diseño y construcción inicial el arquitecto, Antonio López Aguado. A causa de las grandes interrupciones y periodos de abandono, causados por la falta de presupuesto y por la muerte del arquitecto y su sustitución por Custodio Teodoro Moreno, las obras no acabaron hasta 33 años después de su inicio y, el 19 de noviembre de 1850, bajo el reinado de Isabel II y durante los 75 años siguientes, el Real se convierte en uno de los principales teatros de ópera europeos.



Tras la revolución de 1868 y el exilio de la reina Isabel II, el coliseo pasa a llamarse Teatro Nacional de la Ópera. En octubre de 1925, un hundimiento provoca el cierre provisional del teatro y el inicio de las obras de reconstrucción, aunque no se logró efectuar su reapertura, pues con la Guerra Civil, cuando estalló un polvorín instalado en el interior del edificio, y las posteriores dificultades de la posguerra, fueron un obstáculo para las obras, que quedaron en un estado de paralización.



En 1966 Franco llamó a González Valcárcel, arquitecto del Régimen, que era un melómano, y estuvo dos años y medio estudiando cada detalle de la estructura para poder recuperar todo el complejo. Pero cuando presentó el presupuesto, era tan caro, que Franco se negó a financiarlo, por lo que se conformó con disponerla sólo como una sala de conciertos y se abrió al público sólo como auditorio y sede del Real Conservatorio Superior de Música y Escuela de Arte Dramático, pero sin duda Madrid necesitaba un teatro de ópera que se equiparara a los mejores del mundo. Eso sí, entre el 66 y el 88, esta fue la Sala de Conciertos más importante de España, pero no tenía opera, que se hacía en el Teatro de la Zarzuela. 




Cuando gobernó el Partido Socialista en los años 80, las autonomías eran potentes económicamente, y construyeron sus propios teatros y auditorios. De esta época es el Auditorio Nacional, construido en Madrid. La Orquesta Nacional de España, que residía en el Teatro Real, celebró su último concierto en el Teatro Real el 13 de octubre de 1988, y luego se trasladó al Auditorio, lo que produjo que el teatro cerrara durante cinco años en los que se realizaron obras muy complejas, pues se cambió el trayecto del metro, se excavaron 8 pisos para abajo, se secó el acuífero que había en el subsuelo, y se pidió el proyecto al mismo arquitecto de Franco, que tenía 82 años. González Varcárcel inició las obras, pero con muchas críticas por el enorme presupuesto, que iba aumentando paulatinamente, y que llegó casi al doble de lo previsto. Las obras de rehabilitación como teatro de ópera se iniciaron el 2 de enero de 1991. En 1992, en una visita con periodistas, el arquitecto murió en el acto, y le sustituyó Francisco Rodríguez de Partearroyo, que es quien finalizó las obras.


El 11 de octubre de 1997 y bajo la presidencia de SS.MM. los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, el Teatro Real, volvió a abrir sus puertas, ya como teatro de ópera, con la obra “La vida breve” y el ballet “El sombrero de tres picos”, de Manuel de Falla. Una semana después, tuvo lugar el estreno absoluto de “Divinas palabras”, de Antón García Abril.


Desde su reapertura en 1997, el Real ha acogido otros diez estrenos mundiales de ópera: “Don Quijote”, de Cristóbal Halffter (2000), “La Señorita Cristina”, de Luis de Pablo (2001), “Dulcinea”, de Mauricio Sotelo (2006), “El viaje a Simorgh”, de José Mª Sánchez Verdú (2007), “Faust-Bal”, de Leonardo Balada (2009), “La página en blanco”, de Pilar Jurado (2011), “Poppea e Nerone”, de Monteverdi-Boesmans (2012), “The Perfect American”, de Philip Glass (2013), “Brokeback Mountain”, de Charles Wuorinen (2014) y “El Público”, de Mauricio Sotelo (2015).


Curiosamente, en 2017 se conmemora el 200 Aniversario del Teatro Real, y, al mismo tiempo, el vigésimo aniversario de su reapertura, hecho que tiene la consideración de acontecimiento de excepcional interés público a los efectos de lo dispuesto en el artículo 27 de la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo. Por todo ello, se han programado numerosos actos para celebrar estas onomásticas, que abarcarán tres temporadas artísticas del Teatro Real: 2015/2016, 2016/2017 y 2017/2018 y estará compuesto por un amplio programa oficial que incluirá una programación artística conmemorativa y diferentes actos e iniciativas institucionales y de difusión social que contribuirán, entre otros objetivos, a reforzar al papel histórico del Teatro Real, a impulsar la ópera en España como punto de encuentro cultural, al acercamiento del público más joven y a fortalecer el papel internacional del Teatro Real.


El proyecto artístico del Teatro Real lo ha situado como uno de los grandes focos internacionales de actividad de ópera y punto de referencia indiscutible de las instituciones culturales españolas. Su programación artística procura la excelencia, cuidando tanto el repertorio lírico tradicional como el contemporáneo, que incorpora la música del siglo XX y las últimas vanguardias, con la firme convicción de ofrecer al público un lugar donde descubrir a los mejores artistas y creadores del momento. Asimismo, presta especial atención a los nuevos públicos y también a la difusión de la ópera entre los más jóvenes. Todo ello, junto con la excelencia de Coro y Orquesta Titulares, el empleo de las tecnologías más innovadoras y la dilatada producción de espectáculos de alto nivel artístico, cada vez más presentes en escenarios de los cinco continentes, han hecho que el Real tenga una gran presencia dentro y fuera de nuestras fronteras.


El Teatro Real

El Teatro Real tiene una dimensión de 65.000 m2 que, a diferencia de otros teatros operísticos del mundo, y por imposibilidad de ampliar su extensión, ha ido creciendo de forma vertical, y ahora os explicaré cómo. El escenario es el punto central de todo el edificio, y todo el resto del complejo, gira en torno a él. Se halla en el piso 0, y desde él hay 14 pisos para arriba, y 8 pisos para abajo. Aquí en el piso 0 también están los camerinos, dispuestos en los laterales, y siempre el escenario en medio, la Torre Escénica, que tiene 22 pisos, y todas las demás dependencias transitan alrededor, en pasillos que forman una herradura, de tal manera que los solistas pueden ir siempre al escenario con muchísima facilidad. 


Como todos los teatros del mundo, tiene un sistema perfecto de orientación. Al ser simétrico, se recurre a referencias externas, es decir, al nombre de la calle que está fuera, o sea, Lado Carlos, Lado Felipe, Lado Palacio y Lado Ópera. Esto es porque nunca se sabe si se habla como artista o como público, y así no se utiliza las referencias derecha e izquierda. Normalmente los camerinos masculinos en el Lado Carlos, y los femeninos en Felipe. Los solistas, sin embargo, tienen el camerino en el lado por donde entran.


El aforo es de 1.746 personas, pero según las necesidades del foso, puede llegar hasta 1.775 personas. El foso donde se sitúan orquesta y director, es adaptable, o sea, es móvil, y cuando se hace más pequeño, el espacio que queda se llena de asientos ampliando así la sala de butacas. Además, es también un ascensor, que puede parar cada 15 cms., y ponerlo a la altura que requiera el espectáculo, incluso a la altura del escenario. Por ejemplo, una orquesta barroca se sitúa más arriba, con Mozart, más bajo, o con Wagner, que es música más potente, se puede poner mucho más abajo. Se tiene con ello una ductilidad muy grande. 


Pero esta no es la única peculiaridad del teatro. Completamente sorprendido y alucinado quedé cuando vi la Torre Escénica y su funcionalidad. Esta maravilla de la ingeniería, de 22 pisos de alto, como ya he comentado, tiene unas características únicas en el mundo, y su innovadora tecnología permite trabajar simultáneamente varias escenografías e intercambiarlas en tiempo récord, gracias a un sistema de plataformas superpuestas que se elevan o descienden con absoluto silencio utilizando como soporte unas columnas helicoidales de acero que soportan pesos inimaginables.


Así, por ejemplo, por la Plaza de Isabel II (Ópera) entran los camiones de reparto, que son colocados sobre las plataformas donde van dejando todos los materiales. Estas plataformas suben y bajan, y pueden dejar las cosas en donde corresponde: atrezo, peluquería, sastrería... En el piso -8 es donde se montan las escenografías con todos los elementos escénicos que van llegando del piso -3, que está dedicado a todo lo concerniente a utilería y atrezo, es decir, todo aquello que no tiene grandes dimensiones y sirve como parte del montaje final. Hay que decir que todo, absolutamente todo, se construye en el teatro, pues se cuenta con un departamento de utilería muy creativo. Además, los trabajadores, tienen una doble función, durante el día fabrican las obras del decorado, y por la noche, son ellos mismos los que montan todo en el escenario. 


En la planta 5 están vestuario, caracterización y peluquería. Aquí se realizan todas las caracterizaciones, las pelucas, los maquillajes, gracias a un equipo formado por 17 personas, que hacen una ímproba labor, todo con una organización perfecta de reloj suizo. Para ello, de vez en cuando, realizan cursos de reciclaje para estar siempre al máximo de sus capacidades. Todas las caracterizaciones, peinados, pelucas, etc., están perfectamente documentados con datos y fotos, que se guardan en un dossier por cada representación. Por ejemplo, hay unas pelucas, llamadas de repertorio, que es con las que acomodan al coro y la figuración, a las que se van reformando según cada persona que las utiliza en cada representación, pero las de solistas, se hacen todas nuevas. Todo ello se comienza a hacer, como máximo, con dos meses de antelación. 


A la zona de vestuario, se traen ex profeso los ropajes que se van a utilizar para la función del momento, cuando termina, se lava todo, se plancha, se inventaría, se hacen fotos de todo, y se lleva a un almacén que tienen en una finca de Arganda del Rey, donde guardan todos los contenedores con todas las producciones que se han realizado. Esta finca es un suelo militar que les ha cedido el ejército. Aunque en el teatro hay unos pequeños almacenes de complementos, con gorros, bufandas, guantes, joyas, etc. En esta planta también están los probadores. Hay dos salas de pruebas de grupos, normalmente se prueban a la vez 3 personas, con un equipo de tres o cuatro sastres cada una, aparte del figurinista. Se realizan las pruebas, siguiendo el planning de ensayos, es decir, los cantantes se prueban el vestuario cuando dejan de ensayar. 



Una planta más arriba, la 6, acoge las Salas de ensayos de música. Hay 12 estudios de música de cámara, y dan todos al exterior con luz natural. Hay cámaras en las salas, con salida para radio y tv, y se pueden grabar en tiempo real todos los ensayos. Hay también una gran sala de orquesta, y otra de ballet. En la planta 8 están las Salas de ensayo de Coro y Puesta en escena (SEPE).



La planta 2 es una planta pública, donde hay unos lujosos y bonitos salones cuyo nombre es el de la calle a la que dan, salón Carlos III, salón Vergara, salón Arrieta, y salón Felipe V. Están decorados con obras del Museo del Prado, o del Palacio Real, todas relacionadas con la música, y con algunos fondos de Patrimonio Nacional. Hay alfombras del Museo del Prado, del siglo XVII. Hay un salón, reservado sólo para patrocinadores, que da a la Plaza de Oriente, y desde su terraza, en muchas ocasiones, cuando hay títulos populares en primavera  y verano, sacan una pantalla gigante para que el público pueda disfrutar la obra desde la calle, y después los artistas salen al balcón y saludan. 


En estos salones también se halla el ”Espacio Gastronómico del Teatro Real”, que ofrece los servicios de catering durante los entreactos de los espectáculos del Teatro Real, con una amplia oferta culinaria que pone a disposición del público asistente a las distintas representaciones una selección de aperitivos y platos creados bajo el asesoramiento del prestigioso chef Ramón Freixa.


Asimismo, los días de función el Teatro Real y Ramón Freixa Catering Life Gourmet ofrecen, en exclusiva para el público asistente a los espectáculos de ópera un servicio de cena en el antiguo salón de baile, denominado “Noches Gastronómicas” que, mediante un sistema de reserva anticipada hasta cuatro horas antes del inicio de la función, permite disfrutar al término de la representación de una magnífica propuesta gastronómica diseñada específicamente para cada espectáculo por el prestigioso chef.




Bien querid@s Cielisuelistas, aquí bajo el telón de esta maravilla de edificio que alberga en su seno la esencia de todas esas representaciones operísticas que tanto lustre han dado al mundo de la música. Un lugar que, aparte de bonito, engloba una funcionalidad y un dinamismo que hacen de él uno de los mejores “templos” del bel canto. Quiero agradecer a Graça Prata Ramos su amabilidad, simpatía e inestimable colaboración y ayuda, al proporcionarme una visita privada, así como información y fotos para la realización de este reportaje.


No me queda más que citaros para el próximo 18 de abril en que os “descubriré” el Palacio de Fomento, actual sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, situado frente a la Estación de Atocha. No faltéis, os espero y recordad… ¡PASO LISTA!

Manolo G. Sanahuja
Fuentes: 
Texto:    + Manolo G. Sanahuja (MadridEMCYMS) 
              + Información facilitada por Dpto. de Prensa de Palacio Real


Fotos y vídeo: + Fotos y video Manolo G. Sanahuja (MadridEMCYMS)
                        + Algunas fotos cedidas por Teatro Real, realizadas por (c) Javier del Real
                        + Algunas imágenes de video, cedidas por Teatro Real

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