lunes, 25 de abril de 2016

Descubriendo la Basílica de San Miguel





Hola querid@s Cielisuelistas. Nos adentramos en el Madrid de los Austrias, pero no para tapear, no, sino para enseñaros otra de las maravillas de la ciudad, pues hoy os “descubro” la Basílica de San Miguel, en la calle de San Justo.



Historia

La Basílica Pontificia de San Miguel es una belleza de estilo barroco italiano, que fue ideada con gran cantidad de efectos visuales que palian su poca amplitud, para darle un aspecto monumental. Fue construida en 1739 por orden de la reina Isabel de Farnesio cuando su hijo D. Luis Antonio de Borbón era Arzobispo de Toledo, sobre el solar de la antigua parroquia de los santos Justo y Pastor, mencionada en el Fuero de Madrid por Alfonso VIII (hecho entre 1158 y 1202), situándola como una de las iglesias del viejo Madrid y que en 1690 quedó totalmente destruida por un incendio. El fuero se refiere a esta parroquia en cuarto lugar, como Sancto Justo, después de las de Santa María, San Andrés y San Pedro. En cuanto a San Miguel, que daría su nombre a San Justo pasando los siglos, figura en el fuero de 1202 como Sancto Michaele, a diferencia de otra iglesia también dedicada a San Miguel que se denomina de Sagra.

 

Tenía una torre mudéjar cuadrada, muy esbelta, de ladrillo, con ventanas en sus cuatro alturas y chapitel. Tuvo ricos objetos de culto, como una cruz de mano de Francisco Álvarez, una custodia de Antonio Negrete, e incluso entre sus ornamentos estaba, la única obra documentada del padre de Lope de Vega, famoso bordador, que consistía en dos almáticas bordadas en terciopelo carmesí de tela de oro y plata. Esta iglesia fue derribada a finales del siglo XVII, y el 20 de septiembre de 1739, el arzobispo de Larisa y gobernador del Arzobispado, en nombre del cardenal infante don Luis Jaime de Borbón, puso la primera piedra del nuevo templo.


El nuevo templo fue diseñado por Teodoro Ardemans, pero lo ejecutó el arquitecto Giacomo Bonavía, que le dio un efecto de grandiosidad al disponer las pilastras oblicuamente respecto al eje central, agrandando el espacio y la ilusión visual se completa con su elevación e inclinación hacia el exterior. Acabó la construcción el arquitecto Virgilio Rabaglio, quien concluyó la fachada y parte decorativa del interior. La capilla mayor la realizó en 1750 Andrés de Rusca.


Tras el incendio en 1790 durante la invasión francesa, el templo de San Miguel, ubicado donde actualmente se encuentra el mercado que lleva ese nombre, se unió al de San Justo, pasando a llamarse desde ese momento Iglesia de San Miguel y Santos Justo y Pastor. Más tarde, por haberse derribado en 1885 la iglesia y hospital de los italianos en la carrera de San Jerónimo, antigua institución que desde el siglo XVI pertenecía a la colonia italiana de Madrid, se cedió como compensación el templo a la Nunciatura Apostólica en 1892.


En 1891, la parroquia de San Justo quedó establecida en el viejo monasterio de las Maravillas y, en 1930, el nuncio monseñor Tedeschini la elevó a basílica menor, pasando a ser el templo de la Nunciatura apostólica de la Santa Sede en España, con el nombre de Basílica Pontificia de San Miguel. Este templo durante la guerra de 1936, no sufrió ningún daño.


En noviembre de 1959 fue encomendada al Opus Dei, siendo Nuncio Apostólico Mons. Hildebrando Antoniutti. La actual basílica es Monumento Nacional por Real Decreto 28 de noviembre de 1984.



La Basílica


La planta del edificio es muy efectista y capichosa, ya que Bonavía tuvo que adaptarse al espacio que había entre la calle Puñonrostro y el Pasaje del Panecillo. Como he comentado antes, es de estilo rococó y con una gran influencia italiana. En su construcción siguió casi como un calco las plantas de Santa María de la Divina Providencia, de Lisboa y de San Felipe Neri, de Turín, obras de Guarini. Se concluyeron las obras en 1745.



La fachada, muy original, es de forma convexa, rematada por dos torres con chapiteles de influencia oriental. En ella se aprovecha la curvatura, para así producir un mayor efectismo, haciendo que todo el conjunto, estrecho, por la falta de espacio, se proyecte hacia arriba. En la parte superior culmina con sus dos torrecillas, mientras que, en la parte inferior, la mole está sustentada por una escalinata, también curvada, que ayuda a darle monumentalidad a todo el edificio.



La gran puerta de la portada, está enmarcada con un dintel con orejones y con un relieve en la parte superior, con el martirio de los niños Santos Justo y Pastor, obra de Bartolomeo Carisana. En ambos lados, las bellas esculturas dentro de sendas hornacinas, representando las Virtudes de La Caridad y la Fortaleza, ambas, obra de Roberto Michel.


En la parte del segundo cuerpo, se encuentran las otras dos Virtudes Teologales, separadas por una ventana con dintel curvo. A la derecha la Fe y a la izquierda la Esperanza. Estas dos últimas son obra de Bartolomeo Carisana. En la parte superior, un gran escudo de armas del cardenal infante y unos ángeles que sujetan la cruz metálica, todos, obras del mismo autor.


El interior tiene planta de cruz latina, con una gran nave central con capillas laterales con arco de medio punto, tres a cada lado. La nave está cubierta por bóvedas de cañón con lunetos. Toda la iglesia presenta una composición quebrada, con un marcado movimiento en las pilastras que sostienen las bóvedas, con una relación cóncavo-convexo. Los altares laterales tienen como finalidad conservar la perspectiva de todo el edificio. El templo contiene una decoración, a base de estucos que imitan mármoles y oros, completado por la decoración de las pinturas de las bóvedas.


En los lunetos, de forma triangular, hay representaciones de los profetas Ezequiel y Jeremías, obra de Hastoy. A la izquierda, la cúpula rebajada con forma circular y siendo la pintura más grande la Apoteosis de los Santos Niños Justo y Pastor, realizada por Bartolomé Rusca en 1745. En las pechinas que sujetan la cúpula, aparecen representaciones de las virtudes relativas a los niños mártires, personificadas por las santas: la Fortaleza es Santa Bárbara, la Virginidad es Santa Cristina y Santa Inés es la Inocencia. En la cuarta pechina aparecen ángeles.


Las pinturas que hay entre la cúpula rebajada y la cúpula del crucero, son atributos papales. En los lunetos, están los profetas Isaias y Daniel, obra de Hastoy. Sobre las capillas laterales hay unas grisallas con representaciones de Judith con la cabeza de Holofernes en el lado derecho y Jacob y Rebeca en el izquierdo.


En la zona del crucero, nos encontramos una cúpula ovalada sobre pechinas sobre un anillo y cerrada con barandilla. En las pinturas de las pechinas se encuentran los Cuatro Evangelistas y en el interior de la cúpula, la escena del martirio de los Santos Niños Justo y Pastor y su posterior Apoteosis, siendo recibidos en el cielo. En la cúpula grisallas que representan la Fortaleza y la Fe, todas pintadas por los hermanos González Velázquez, aunque otras fuentes dan como autor de las pinturas de la cúpula a Bartolomé Rusca.


El presbiterio está coronado por una bóveda de cascarón y arista. La escena de la pintura es cuando Justo y Pastor se presentan ante el procónsul Daciano. Estas pinturas también son de los González Velázquez en 1752.


En el retablo del altar mayor, se encuentra centrado el gran lienzo que representa al Arcángel San Miguel venciendo al Diablo, obra de Alejandro Ferrant en 1897. Sobre el cuadro hay dos ángeles, obra de Pedro Hermoso.



En la parte superior, un medallón con la figura del Padre Eterno, realizado en el XVIII por los González Velázquez. A los lados del gran lienzo de San Miguel, hay dos medallones con los bustos de Cristo y la Virgen, ejecutados por Pedro Hermoso. Podemos ver también en la capilla mayor, dos tribunas laterales, realizadas en madera, en estilo rococó.


Entre las tallas de su interior, sobresale el Cristo de la Fe y del Perdón, que sale en procesión todos los domingos de ramos, siendo la primera procesión de la Semana Santa en Madrid. Se encuentra en un retablo neoclásico con grandes columnas, con un relieve de la Anunciación en la parte superior. Esta talla del Cristo de la Fe y del Perdón, antes se llamaba de la Luz, y es obra de Luis Salvador Carmona, del siglo XVIII. A sus pies, una imagen de vestir de María Inmaculada, obra del escultor sevillano Juan Manuel Miñarro, en 1995.


En otra de las capillas hay un Retablo de la Virgen de la Asunción, del siglo XVIII, con una magnífica talla de los Talleres granadinos del siglo XVIII. Está rodeada por un grupo de ángeles de factura moderna. Las capillas con vidriera son obra de los Talleres Granda.


Entre las capillas laterales del lado del Evangelio, se encuentra la capilla dedicada a Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, obra moderna del escultor Agustón de la Herrán.


A la entrada, en este lado izquierdo del Evangelio, nos encontramos con una pequeña capilla, con la vitrina del siglo XVIII, que enmarca la imagen del Niño Jesús de la Gracia, talla castellana de principios del XVIII.


Bajo el suelo de la Basílica, se halla la cripta, donde fue fue enterrado el compositor Luigi Boccherini, fallecido en Madrid donde vivió muchos años. En 1927, Mussolini ordenó llevar sus restos hasta Lucca (Italia), su ciudad natal en donde descansa en el panteón de hijos ilustres en la Iglesia de San Francisco.

Justo al lado de la Basílica, hay un estrecho pasadizo llamado "pasadizo del panecillo", nombre que le viene de la costumbre limosnera del cardenal infante don Luis de Borbón, que por la puerta de su palacio repartía diariamente panecillos a los pobres.

El palacio que está al lado de la Basílica, separado por el pasadizo es el Palacio Arzobispal, un viejo caserón del siglo XVIII que edificaron para residencia de los arzobispos de Toledo en Madrid, el cardenal infante don Luis de Borbón y el cardenal Lorenzana, y que actualmente es residencia de los arzobispos de Madrid-Alcalá. Uno de los lados del palacio da a la calle de la pasa, de donde nació un dicho madrileño, ya que ahí es donde se pedían las solicitudes para el matrimonio hace años, "el que no pasa por la calle de la pasa... no se casa".


Bien querid@s Cielisuelistas. No dejéis de visitar esta preciosidad de iglesia, muy céntrica, detrás de la calle de Segovia. Quiero agradecer a Javier Láinez López, Rector de la Basílica, su amabilidad y facilidades para realizar este reportaje. Sólo deciros que este próximo lunes no asistiré a mi encuentro semanal acostumbrado con vosotros, y esta vez os cito para el día 9 de mayo en que os “descubriré” la Ermita de San Antonio de la Florida. Os espero, no faltéis y recordad… ¡PASO LISTA!

Manolo G. Sanahuja

Créditos: 
Texto:    + Manolo G. Sanahuja (MadridEMCYMS) 
              + Información cedida por la Basílica Pontificade San Miguel.
Fotos y vídeo: + Manolo G. Sanahuja (MadridEMCYMS)

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